Escultor

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MARIANO BENLLIURE GIL

Biografía

 

scultor español, hijo de Juan Antonio Benlliure y de Angela Gil, nació en Grao-Valencia el ocho de septiembre de 1862, murió en Madrid el nueve de noviembre de 1947. De familia de artistas, mostró muy tempranamente su afición a la escultura, aprendiéndola en las escuelas de San Carlos de Valencia y de San Fernando, de Madrid comenzó muy pronto a concurrir a acertamenes oficiales, logrando en la Exposición Nacional de 1884 la segunda medalla por su Accidente, figura de un monaguillo que se ha quemado con el incensario; primera en la de 1887 por su figura del pintor José de Ribera, otra primera es la de 1890 por Marina; y la Medalla de Honor en la de 1895 por la estatua sedente del cuentista Vizcaino Antonio de Trueba, aún se pueden hacer constar otros galardones internacionales, como el Gran Premio de la Exposición Universal de París, la Gran Medalla de Honor de Viena, etc. En el terreno puramente nacional fue escultor palatino, Director General de Bellas Artes, Director del Museo Nacional de Arte Moderno, y por unos u otros motivos, influyo decisivamente en la filonomia del arte oficial de buena parte de su época. Ello tuvo lugar, precisamente, por la pasmosa, increíble cantidad de monumentos conmemorativos por el realizados para Madrid, provincias y extranjero (Argentina, Panamá, Perú, Portugal, etc.), prefiriendo, por lo común, las formulas más complicadas y grandilocuentes. Ejemplo típico de esta dedicación puede ser considerado el monumento a Emilio Castelar, en Madrid, confuso y descosido como pocos.

 

ás personal, pero más populachero, el monumento funerario de Joselito, en el cementerio de Sevilla, típico alarde de españolada en bronce. Eran tales creaciones las que fortalecían el prestigio nacional de Benlliure excitándole constantemente, con el aplauso, y conceder cuanto se le pidiese, sin que el escultor procurara imponerse al deplorable gusto de entidades oficiales, municipios y público. Hacia el valenciano una escultura menor de orden taurino, buen y grave ejemplo, EL colea, en la que era indispensable que los alamares de los trajes toreros, la sangre que brotaba de las heridas del toro, las banderillas, todo lo que es color en una corrida, se convirtiera en relieve. Casi se pudiera decir que en altorrelieve, comprometiendo totalmente la dignidad del grupo o figura.

 

 es que el tan alabado virtuosismo de Benlliure consistía en modelar el barro obligándole, hasta el cansancio, a un detallismo pueril que luego, por muy fundida en bronce que estuviera la escultura, barro continuaría siendo, y no es posible, ni mucho menos, grato ponderar en que medida contribuyeron estos juegos a rebajar el tono general de la escultura española durante todo un tercio de siglo. De que Benlliure fuera artista no hay duda, porque bastaría una sola figura suya para mostrarlo, y es la del Duque de Rivas, en Córdoba, en ella, verdadera estatua, el buen acierto de envolver el cuerpo del ilustre poeta en una capa de pliegues rectilinios veda la posibilidad de las cominerías con las que solía divertirse Benlliure.

 

tra escultura más que discreta es la Reina regente Doña María Cristina de Borbón, en su monumento madrileño, bien que sea difícil de admirar por la tonta costumbre del tiempo de colocar estas figuras muy altas y haciéndolas prácticamente invisibles, como sucede también con otra obra de Benlliure, la estatua ecuestre de Alfonso XII, en el Retiro, de Madrid. Pero, a poca distancia de ésta, otro monumento ecuestre, el del General Martínez Campos, debe ser señalado como un acierto del escultor por lo inhabitual, lo nada gallardo o heroico de la postura común del caballo y jinete, en posición a lo que suele ser casi ley en este género.

 

 

 

Su obra en Cartagena

 

omo mencionamos en la biografía de dicho escultor, la importancia de la vastísima obra de Benlliure radica en la producción de bronces de pequeño tamaño, donde desarrolla toda su imaginación y habilidad; las obras de carácter monumental resultan más frías y totalmente académicas, mientras que su producción imaginería no tiene categoría que su autor debería de haber buscado, de toda forma nos encontramos con una serie de obras de correcta ejecución técnica, donde vemos modelos adaptados a las imposiciones de los demandantes, tengamos en cuenta que la mayoría de los encargos son para sustituir obras desaparecidas de Salzillo, que se van repitiendo con pequeñas variaciones.

 

erá la Cofradía California la que renueve su desaparecido patrimonio en la guerra con la obra de este gran escultor. Su producción para los Californios será la única en Cartagena y se basa en las imágenes del titular : Prendimiento, la Virgen del Primer Dolor, el San Juan, el Ósculo, el Cristo de la Flagelación, Jesús de la Santa Cena y Jesús de la Entrada de Jesús en Jerusalén.

 

ero la primera imagen que realizara Benlliure en Cartagena y para la Cofradía California, seria para su titular el Prendimiento que consta del Cristo basado en la antigua imagen de Salzillo y los bustos de los dos sayones, ya que los cuerpos son obra de Carrillo de Cieza.

 

 

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